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viernes, 1 de abril de 2011

Pasión por las armas

En Filipinas, un país que tiende a adoptar las costumbres más feas de sus colonizadores, existe una desenfrenada pasión por las armas. El propio presidente, Benigno Aquino, suele irse los fines de semana a pegar tiros para liberarse de las tensiones del cargo.

Los seguratas de los bancos, los supermercados, los omnipresentes SevenEleven, los bares, las torres de apartamentos, van armados con trabucos que no desentonarían en Libia ahora mismo. Su misión casi siempre consiste en abrir la puerta al cliente y dedicarle un entusiasta "good morning, sir", aunque los más celosos también hacen un pequeño registro.

En algunas zonas del convulso sur del país, los hombres van armados con la misma naturalidad que los cow boys del viejo oeste americano. Las disputas políticas en pueblos remotos a menudo se arreglan descerrajando a tiros al rival, o a periodistas que hablan más de la cuenta y no se rinden a lo que les dictan los poderosos. Hay tiendas de armas en cualquier centro comercial y para obtener una licencia hace falta poco más que tener los cerca de 50 euros que cuesta pagarla. Es habitual que en muchas casas haya una pistola escondida, por lo que pudiera pasar. Como las armas son tan accesibles, hay que rodearse de hombres armados que defiendan a la población de otros hombres armados.

Ya no me sorprende bajar a la calle y ver al guarda de mi edificio (un tipo amabilísimo y servicial, que siempre acompaña el "good morning, sir" de una sonrisa) ande manipulando su trabuco o lo tenga apoyado contra la hamaca en la que se echa la siesta. Las armas están por todo y los filipinos conviven con ellas desde que son niños. Uno ya se ha acostumbrado a esto, aunque ver al pequeño Lucky (¿Luke?), de 3 años de edad, vaciar su cargador en un campo de tiro sigue provocando una mezcla de asombro y desasosiego. Sus padres dicen que así interoriza cómo usar correctamente un arma y no hará tonterías cuando sea mayor.



El amigo Biel Calderón reproduce en su blog el artículo que hice, ilustrado con una de las magníficas fotos que me cedió. Y aquí, más imágenes de la mañana que pasamos en el campo de tiro.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Misses y mafias en Vietnam

Pasar una semana en Vietnam cubriendo el concurso de Miss Tierra (una especie de Miss Universo con trasfondo ecológico que se inventó hace nueve años una empresa filipina) resulta un trabajo agradable. Andar cuatro días en un lujoso hotel de Nhatrang persiguiendo a beldades (bonita palabra recién descubierta) latinoamericanas para entrevistarlas y grabando en vídeo sus ensayos, tiene sus inconvenientes, especialmente por la afición vietnamita a prohibir, pero en general es una misión sencilla, que no requiere estrujarse la cabeza y sí, alegra la vista.

Al margen de lo simpáticas y guapas que eran las modelos, que lo eran (a este paso me voy a convertir en una especie de Anson asiático), siempre es agradable volver a Vietnam, a lugares que un día me sorprendieron y que hoy miro con una suerte de nostalgia pausada, recordando a los que me acompañaron al inicio de aquel viaje pero ya hace tiempo que emprendieron el camino de vuelta. Las mismas ciudades se ven con otros ojos, queda lejos la avalancha de nuevas sensaciones de la primera vez y deja paso a un paladeo relajado de los pequeños placeres. Uno vuelve a Vietnam como quien se reencuentra con un viejo amigo, sabiendo que ambos hemos cambiado, pero reconociéndonos en lo sustancial.

Por eso disfruté desayunando pho (sopa de tallarines de arroz y diversas hierbas) en la tasca de al lado de mi hotel, paseando en los ratos libres, practicando mi vietnamita con los taxistas, y hasta oyendo el repetitivo mensaje que escupen las esquinas más oscuras de la noche en lugares tan turísticos como Nhatrang: "¿Marihuana, cocaine, lady, masá, bumbum?".

Mientras volvía al hotel tras salir a cenar, iba rechazando esas ofertas con la displicencia del que se sabe (o se cree) veterano, dando a entender que yo, un viejo combatiente en Vietnam con el culo pelado no iba a caer en las trampas de raterillos y proxenetas de baja estofa. Y claro, caí.

Esta vez la sórdida oferta de la noche venía sin los habituales intermediarios, en forma de una joven (no juraría que fuera mujer) que me abordó de improviso ofreciendo un "masá bumbum". Fue más agresiva de lo habitual y como iba solo me intentó agarrar el brazo, pero la aparté sin mediar palabra. No pareció convencerle mi indiferencia y continuó persiguiéndome unos segundos, hasta que di con una avenida principal donde había policías y desistió. A los dos minutos comprobé que mi teléfono móvil ya no estaba en el bolsillo de mi pantalón.

La rabia me pedía dar media vuelta y salir corriendo, pero decidí que era mejor caminar como si nada, para no espantarla, en el improbable caso de que siguiera por allí. Evidentemente, se había esfumado, pero un poco más adelante, encontré a otras tres apóstoles del "bumbum" y les pregunté, con un buen cabreo, por su amiga, prometiéndoles dinero si me ayudaban.

"No sabemos, se ha ido, habla con la mafia", me dijo una de ellas señalando a uno de esos motoristas que se pasan la noche persiguiendo a los turistas con su cansino mensaje. Vino el primer hombre de la "mafia" a la caza del hombre blanco, y vino un segundo, y vino un tercero, de prominente barriga que parecía el cabecilla, y nos pusimos a negociar. Cuando fijamos un precio (unos 20 euros), me llevaron a un lugar más alejado en su moto, por un momento tuve miedo y pedí que me bajaran, pero por sus gestos entendí que simplemente querían alejarse de la Policía.

Me quedé esperando con bastante desconfianza en una esquina con dos de los mafiosillos mientras el gordo fue en busca del teléfono. A los cinco minutos apareció con mi aparato, que no soltó hasta que no le entregué los 500.000 dongs pactados. Finalizada la transacción, el gordo hizo un amago de abrazarme como colofón al "amistoso" negocio, pero lo aparté. Me alejé del grupo en cuanto pude, aliviado, y con una agitación que recordaba a la de mis primeros pasos por Vietnam, aunque el sentimiento era totalmente opuesto.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Tomarse la molestia

A primera vista, Chris podría pasar por uno de los tipos más vagos del planeta. De enorme barriga, con una mirada y una forma de hablar que transmiten una dejadez infinita, el puesto de trabajo más habitual de este inglés de 59 años afincado en Filipinas es la barra de su propio bar o del de sus amigos, donde nunca le falta una buena cerveza. Un breve paseo por el hotel que regenta en General Santos, al sur del país, confirma que no es una persona que cuide los detalles, que le trae el pairo que las paredes estén sin pintar, que la piscina empiece a desconcharse, que las raíces de los árboles hayan destruido todo el suelo, que la vegetación asole su establecimiento y que, en definitiva, el lugar desprenda cierto aroma de película de terror por su aparente estado de abandono. Unas jaulas habitadas por monos de aspecto rabioso y afilados colmillos que compró a traficantes, otra con una especie de búho triste y asustadizo y, sobre todo, un inquietante retrato de la reina de Inglaterra junto a la barra del bar apuntalan ese ambiente tétrico.

El servicio es correcto gracias a la dedicación de su esposa, una filipina de movimientos nerviosos que, según su marido, "se inventa el trabajo". "¿Por qué iba a molestarme?" (Why should I bother?) es la frase más repetida por Chris: le sirve para justificar el deteriorado aspecto de su hotel y defender la inutilidad de adecentarlo o para explicar por qué lleva diez años sin visitar a sus familiares y amigos de Inglaterra y no tiene ninguna intención de hacerlo. Su principal actividad consiste en bucear más o menos a diario, a menudo con turistas a los que alquila su equipo y con los que ejerce de guía en uno de los arrecifes más espectaculares de la zona.

Ese lugar, igual que otros puntos de la bahía de Sarangani, es la prueba de que incluso el tipo de aspecto más indolente, a veces se toma la molestia (he bothers), se moviliza y pone su granito de arena (o de cemento) para mejorar el mundo. Durante tres años, junto a su amigo John, un americano que vive en la misma ciudad, y otros colaboradores ocasionales fue colocando 5.000 cúpulas de cemento en zonas dañadas de los arrecifes para favorecer el crecimiento de corales y otras especies marinas.



En ese tiempo, fueron casi todos los días a bucear con los bloques de cemento a cuestas, costearon ellos mismos el transporte y los gastos propios de las inmersiones y consiguieron patrocinadores para pagar los 21.000 dólares que costaron las cúpulas. Dos años después de concluir el proyecto, las estructuras se han convertido en el hogar de decenas de especies de fauna marina, que a su vez atraen a cada vez más peces.

El que esté interesado puede leer el reportaje, que salió en varios medios. Para terminar me quedo con la frase de John, a cuya inmensa amabilidad debo las tres crónicas que escribí en mi viaje al sur del país: "Hay muy pocas personas en el mundo que puedan hacer algo para cambiarlo, de manera que los demás tenemos que pensar de manera local. Si todo el mundo trabaja para mejorar lo que tiene cerca, se consigue una mejora global.


(Fotos: la de la cúpula fuera del agua es de Stan de la Cruz y la de abajo, que muestra un grupo de cúpulas después de dos años en el fondo del mar, es de Andrew Mc Donald).

jueves, 12 de agosto de 2010

La educación sexual en Filipinas se topa con la férrea resistencia del clero

La educación sexual se abre paso a trompicones en Filipinas pese a la férrea oposición de la Iglesia Católica en un país amenazado por la superpoblación y la expansión de las enfermedades venéreas.

Con polémica de por medio y demandas judiciales que persiguen que se prohíba la enseñanza sexual, el Ministerio de Educación navega sobre turbulentas aguas con la finalidad de que estudiantes de más de 150 escuelas de todo el país reciban información acerca de como pueden prevenir los embarazos indeseados y también contribuir a frenar la incidencia de las enfermedades de transmisión sexual.

El programa, que recibe financiación de Naciones Unidas, es una vieja aspiración de muchos políticos filipinos, pero ningún gobierno se había atrevido hasta ahora a desafiar a la poderosa Iglesia, en un país donde el 80 por ciento de la población se declara católica.

Los tribunales desestimaron hace dos semanas una denuncia contra la ley presentada por un grupo formado por una treintena de padres y liderada por Jo Imbong, un conocido abogado que trabajaba para la Conferencia Episcopal de Filipinas.

El argumento más frecuente esgrimido por los detractores de la educación sexual, que a nivel nacional será impartida a niños de 11 años en adelante, es que vulnera el derecho de los padres a elegir los valores morales que transmiten a sus hijos.

La ministra de Educación saliente, Mona Valisno, aprobó este proyecto educativo antes de dejar el cargo tras el cambio de Gobierno del pasado 30 de junio, con el objetivo de dotar a los estudiantes de la información necesaria "para tomar decisiones y elegir" sobre su vida sexual.

El nuevo Gobierno del presidente, Benigno Aquino, alega en respuesta a las contumaces críticas del clero y de los sectores más conservadores que "la educación sexual no tratará del acto sexual en sí, sino de la ciencia, la higiene, los valores correctos y las relaciones interpersonales para evitar el sexo prematrimonial y el embarazo de adolescentes". Además, el Ejecutivo recalca la necesidad de tomar medidas ante la rápida expansión que el virus del Sida ha registrado en los últimos meses, y que ha sido calificada de "alarmante" por las autoridades sanitarias.

El Ministerio de Sanidad alertó la semana pasada del aumento de casos positivos en el país, con 809 nuevas infecciones detectadas en los primeros meses del año, frente a los 829 casos detectados en 2009.

Aunque la incidencia es menor que en otros países de la zona, muchos expertos advierten de que los datos no son fiables ya que se basan en los registros oficiales de los hospitales y existen cientos de enfermos de barriadas pobres que no son conscientes de que son portadores del virus del Sida.

Clara Rita Padilla, directora de la organización Engender Rights (Derechos de procrear) apela a la separación entre Iglesia y Estado y reclama el derecho de los adolescentes filipinos a "conocer los peligros de su comportamiento sexual".

Un estudio del Instituto Guttmacher, de Estados Unidos, indica que en Filipinas la mitad de los embarazos no son deseados o planeados, mientras que el Informe Nacional de Población de 2008 reveló que el 4,7 por ciento de los niños del país son alumbrados por mujeres de entre 15 y 19 años.

"Esto demuestra que las jóvenes filipinas no sólo son sexualmente activas sino que están dando a luz a edades inferiores a 19 años, una edad a la que la tasa de mortalidad en el parto es alta", subrayó la experta.

Por otro lado, el padre Eduardo Hila, sacerdote y profesor de un colegio de la provincia de Pampanga, a cien kilómetros al norte de Manila, aclaró a Efe que "la Iglesia no está en contra de una educación sexual pero es un asunto que se debe encarar desde un punto emocional y espiritual, además de científico". Hila destacó que la Iglesia sospecha que detrás de la iniciativa gubernamental está el "propósito oculto de solucionar el problema de la superpoblación y fomentar la contracepción".

La Iglesia ha reiterado su oposición a cualquier medida destinada a difundir el empleo de los contraceptivos en Filipinas, país donde el 44 por ciento de los 92 millones de habitantes vive por debajo del umbral de la pobreza.
(Crónica que publiqué ayer en EFE)

jueves, 18 de febrero de 2010

Artículos gemelos

Espero que Iker Jiménez lea este blog porque necesito consultarle. Tengo una especie de alma gemela en La Habana, se llama Doris Calderón y su cerebro y el mío deben de estar unidos por alguna interconexión cósmica que nos hace pensar exactamente lo mismo, hacer las mismas entrevistas y, lo más sorprendente, escribir las mismas frases, casi palabra por palabra. Los lectores fieles se acordarán de mi reciente post sobre las súperchachas, que era la reproducción de una crónica que escribí en mi trabajo. Muchos medios la han difundido, para eso se escribe, algunos ponen mi firma y otros se conforman con poner sólo EFE, no pasa nada.
Y luego está Doris, que desde La Habana pensó exactamente lo mismito que yo, consultó las mismas fuentes y lo escribió igual, aunque ella alarga el artículo y cambia la estructura de alguna frase, somos almas gemelas pero ella sigue siendo cubana. En la oficina sospechan que soy un espía castrista y que en realidad me llamo Doris, y hasta yo mismo empiezo a dudar de mi verdadera identidad. Claro, que mucho más sencillo que todo esto es pensar que la buena de Doris, "periodista" como ella se denomina en su (mi) artículo, copió, pegó y firmó.

miércoles, 13 de enero de 2010

Se armó un buen cristo

El sábado fui a cubrir la procesión del Cristo Negro de la iglesia de Quiapo, que se celebra desde hace 403 años en Manila y que vuelve locos a millones de devotos por sus supuestos poderes milagrosos. Cuelgo la crónica y dejo un link para ver el vídeo, sólo lo he encontrado en un canal de MSN y al parecer no dejan a la competencia de blogger colgar vídeos de su página. Esta vez locuto con un cálido acento sudamericano. No os asustéis si veis que los vídeos que aparecen son de culebrones, poniendo cristo negro en el buscador de la página aparece.

La locura se apodera del gentío que escoltó al Cristo Negro por Manila

Manila, 9 ene (EFE).- La tradicional procesión del Cristo Negro de Quiapo desató la locura entre la muchedumbre que siguió hoy a la venerada imagen tallada en México por las calles de Manila, donde una persona murió pisoteada y otra de un ataque al corazón.
Cerca de 2 millones de personas apretujadas escoltaron a esta imagen religiosa a la que sus devotos atribuyen poderes milagrosos desde que llegó a Filipinas, hace más de cuatro siglos.
Durante el recorrido, un ataque cardíaco acabó con la vida de un hombre de 42 años, y otro de 40 años falleció aplastado por la turba tras caer de la carroza en la que transportaban la talla.
Otras 400 personas precisaron asistencia médica, aquejadas según la Cruz Roja, de lipotimias y heridas en los pies, ya que gran parte de los devotos realizaron descalzos este recorrido de seis kilómetros por el centro de la capital filipina.
Al grito de "Viva Nazareno", los fieles católicos se abrían paso a empellones para tocar la estatua y buscaban enfebrecidos un hueco con el fin de tener el privilegio de agarrar las cuerdas con las que decenas de cofrades tiran de las andas sobre las que trasladan al nazareno.
Esa marabunta, sobre la que la que siempre pende la amenaza de una estampida, es territorio exclusivo de los hombres, mientras que las mujeres se conforman con agitar sus pañuelos y lanzar pequeñas toallitas a los hermanos sobre la "karosa" (carroza en tagalo) para que toquen con ellas el Cristo y se las devuelvan benditas.
Una de esas fieles, Juanita de Castro, convencida de las propiedades milagrosas de la estatua, aseguró a EFE que el Cristo curó el pasado año un cáncer de hígado terminal a su hermano.
"Los médicos ya no tenían ninguna esperanza, decían que no había solución, pero ocho meses después de venir a esta procesión, la enfermedad había desaparecido, vengo a dar gracias por ello", explicó esta mujer ataviada con la colorida indumentaria de su cofradía.
En esta 403 edición de la marcha, la Policía desplegó 1.500 efectivos para garantizar la seguridad, el doble que el pasado año, ya que la afluencia se multiplicó a raíz de las desgracias causadas por las numerosas catástrofes naturales que se cebaron con el país en 2009.
El evento, como ocurre cada año, atrajo también a la legión de carteristas, que hicieron de nuevo su agosto aliviando el peso de los bolsillos de los feligreses y también los de algunos policías a cargo de evitar el azote.
Aunque el Nazareno Negro sale de la iglesia de Quiapo en otras dos ocasiones a lo largo del año, en Viernes Santo y el 1 de enero, hoy fue el día por excelencia para todos sus fieles y conmemoró la fecha en que la figura se trasladó desde el antiguo barrio español de Intramuros a su actual morada.
La escultura arribó a Manila el 31 de mayo de 1606, traída por misioneros agustinos recoletos desde México en un galeón que, según la leyenda, se incendió y dio a la talla del Cristo su inigualable color negruzco, aunque otra versión asegura que la estatua fue hecha por un artesano azteca en México, que la concibió oscura a su imagen y semejanza.
Dos siglos después, ya instalado en Quiapo, el Cristo Negro se alzó como uno de los referentes religiosos más importantes de Manila, la capital de la única nación de mayoría católica de Asia.
Sus fieles atribuyen al Nazareno Negro incontables milagros y sacan a relucir con frecuencia que sobrevivió los grandes terremotos de 1645 y 1863, a los incendios que carbonizaron la Iglesia de Quiapo en 1791 y 1929 y al bombardeo de Manila durante la Segunda Guerra Mundial, en 1945. EFE

martes, 1 de diciembre de 2009

Dos meses después del tifón

En el mes y medio que llevo trabajando en Manila, he ido adaptándome a la forma de escribir de una agencia, que es todavía más restrictiva que la de los periódicos. Me acuerdo de este párrafo de Kapuscinsky en Los cinco sentidos del periodista, aunque mi caso no sea exactamente el mismo.

"Escribir para una agencia de noticias es un trabajo duro, de gran tensión y nerviosismo, puntuado por entregas al jefe, que pide noticias cortas por aquello de los costos, el tiempo y la competencia. Se hace un periodismo formal y pobre, de no más de 800 palabras. Una tortura".

Por suerte, la agencia Efe vende un producto llamado Crónica, que es un pequeño reportaje en el que cabe más o menos de todo y que deja al redactor algo más de libertad. Desde hace pocos meses, muchas de esas crónicas van acompañadas de vídeo. Hace unos días me fui en busca de lo que queda de las monstruosas inundaciones que destrozaron la ciudad unas semanas antes de mi llegada. El taxista me iba diciendo hasta donde llegaba el agua hace un mes por cada sitio que pasábamos, pero me insistía en que ya no quedaba ninguna zona inundada. Al final, tras mucho preguntar, dimos con un barrio de chabolas en el que los vecinos se han acostumbrado a vivir con el agua hasta la rodilla. Paseé por la zona, hablé como pude con los vecinos, me monté en las balsas en las que se mueven, visité una de las chozas y llené de agua el interior de mis botas de goma, no lo bastante altas. De aquellos lodos, salieron este vídeo y esta crónica.





Miles de filipinos aún viven en zonas inundadas dos meses después del tifón

Manila, 28 nov (EFE).- Dos meses después de que la feroz tormenta tropical "Ketsana" inundara más de la mitad de Manila, miles de filipinos subsisten en insalubres chozas anegadas por el agua, que les obliga a desplazarse a bordo de precarias embarcaciones.
Esa situación afecta a unas 400.000 personas, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, la mayoría habitantes de los andurriales de la metrópolis filipina.
Taytay, un arrabal de la capital situado junto a la Laguna de Bay, es desde el paso del "Ketsana" un inmenso cenagal en el que sus habitantes conviven con el agua ponzoñosa que llega hasta la rodilla de los adultos, y ha transformado las callejuelas en canales.
Los lugareños se mueven con asombrosa naturalidad en improvisadas barcas construidas con tablas, troncos, basura, trozos de corcho y bidones vacíos sobre las que las niñas colocan sillas de plástico para preservar de la porquería su impoluto uniforme escolar.
Otros niños tienen menos remilgos y se revuelcan en las zonas menos profundas, sin que sus padres parezcan preocupados por la latente amenaza de la leptospirosis, una enfermedad bacteriológica provocada por la contaminación del agua por excrementos de ratas que ha causado 167 muertes en Manila desde las inundaciones.
A la Administración ni a los residentes de esta barriada parece extrañar que la profundidad del agua en las calles supere el medio metro cuando ya han transcurrido dos meses desde que se produjo la tromba de agua, y tampoco hacen nada para remediar la situación.
Este barrio es uno más de entre los muchos de Manila que tienen obstruidos los sistemas de drenaje a causa de la acumulación de basura y las remodelaciones urbanísticas realizadas a libre albedrío.
"Los días después del tifón, todo era agua, llegaba bastante más arriba de la cintura en zonas que ahora están casi secas, pero ahora estamos muy bien", comenta a EFE sin perder la sonrisa Cecile, una vecina de la zona que no se plantea irse a vivir a otro sitio por miedo a que su marido, conductor de autobús, no encuentre trabajo.
Otros no tienen opción, el Ejército lleva semanas evacuando a cientos de familias de las zonas más próximas a la laguna a unas viviendas sociales en la localidad de Montalbán, más alejada de la capital.
"Es cierto que a algunos les obligamos a mudarse, pero las condiciones de vida junto a la laguna son insalubres y no nos queda más remedio, el Gobierno ha prohibido vivir ahí", argumenta Ramiro Torrentino, responsable municipal de Asuntos sobre la Pobreza.
Randy, de 37 años, es uno de los elegidos por el Gobierno para trasladarse a las viviendas sociales, pero no sabe cuándo llegará su turno y mientras espera, sigue reparando el tejado de su chabola con entusiastas golpes de martillo.
"Soy electricista y no quiero mudarme, cerca de Manila siempre encuentro algún trabajo, pero en la nueva ciudad será más difícil", se lamenta con resignación.
Las familias que creen que su traslado puede ser inminente se apostan con sus bártulos a un lado la calle principal del barrio, la única totalmente libre de las aguas y el lodo, a la espera de que los miembros del Ejército que rondan por la zona les den permiso para montarse en los remolques de los camiones que les llevarán a su nuevo hogar.
Los que se quedan seguirán viviendo en condiciones insalubres y desplazándose en sus peculiares embarcaciones durante al menos un mes más, según las previsiones más optimistas.
Torrentino vaticina que "si continúa el clima seco de las últimas semanas, a finales de año ya habrá desaparecido el agua". EFE
El paso de "Ketsana" y del tifón Parma dejó un aterrador balance de 46.000 casas totalmente destruidas y 261.000 viviendas con daños parciales.

jueves, 9 de julio de 2009

Alardeando en Jotximin

Don Basilio Lakort ha vinculado este blog con el título de hoy. Y no podía ser más apropiado: he terminado hablando del Alarde de San Marcial, la fiesta patronal de Irún, en la feria de máquina herramienta que se celebra estos días en Saigón. Aunque normalmente no me encargo de estas cosas, mis jefes me enviaron al evento para ver qué daba de sí y saludar a los empresarios españoles que han venido hasta aquí. En el stand de Fagor y me dirijo a la única persona de ojos no rasgados. Después de un breve diálogo en torno a tornos y fresadoras, le digo, sospechando que era guipuzcoano, que soy de Irún. Se queda parado dos segundos y me mira de manera cómplice:

-¡Yo también soy de Irún!

Hablamos de la ciudad y enseguida sale el tema de San Marcial, que se celebró la semana pasada. "Ahora le estaba intentando explicar a mi agente vietnamita lo del Alarde, que vamos con escopetas y tambores por la calle, estaba alucinado y no entendía nada... Oye, tú no eres el que escribiste un artículo en el periódico ése, me suena tu cara". No sólo era de Irún sino que había leído un artículo mío la semana anterior, me encargaron un pequeño texto para un suplemento de fiestas que hace desde el año pasado Noticias de Gipuzkoa y junto a la firma aparecía un pequeño retrato mío con boina roja. El colmo de la casualidad hubiera sido que desfiláramos en la misma compañía, pero él es de San Miguel y yo del Real Unión.

Con el compañero Pablo unas horas después del Alarde.

martes, 10 de marzo de 2009

La espinita

Entre visitas familiares y celebraciones navideñas, se me olvidó comentarlo la última vez, allá por diciembre, pero ya conseguí sacarme una espinita al meter mi firma en un periódico vietnamita. Hoy por segunda vez, aunque mutilada, y en el mismo, el Courrier du Vietnam, en una nota de prensa propagandística (¿las hay de otro tipo?) en la que no tienen por qué aparecer firmas, pero no vamos a quejarnos.



lunes, 24 de noviembre de 2008

Primer artículo

Cuando empecé en esto del periodismo nunca pensé que acabaría publicando en un periódico de la Cochinchina. Al ver que el Courrier du Vietnam, el único diario en francés que queda, dedicaba la contraportada de los domingos a una pequeña guía turística sobre ciudades, les propuse enviar algún artículo sobre España. A mi jefe le pareció bien la idea y a los del periódico no les molesta que les quitemos trabajo de vez en cuando así que ayer publiqué un pequeño texto lleno de tópicos sobre Madrid. La pena es que no aparezca mi nombre, uno tiene su vanidad. Se lo pedí al redactor y me dijo que no había problema, pero ya voy aprendiendo que en este país primero dicen que sí y luego deciden. Veremos la próxima vez.