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martes, 4 de noviembre de 2008

De los pies a la cabeza

No me doy por vencido tan fácilmente, soy cabezón. Después del primer intento fallido, no cundió el desánimo, seguí intentando comprar unas playeras de mi número. Saigon Center era la palabra mágica, el mercadillo de las falsificaciones donde se encuentra desde la filmografía de Woody Allen por 5 euros (no me atreví) hasta presuntas camisas de Armani. Y allí, después de recorrerme casi todas las zapaterías, cuando mi optimismo inquebrantable empezaba a flaquear, al fin di con mi codiciada pieza. No me paré a mirar si me gustaban, no tenía mucho donde elegir, eran las únicas de mi número. Me valían y me sirven para mis raquetazos domingueros, asunto resuelto. Al salir del mercado era un hombre nuevo, me había quitado un peso de encima, Vietnam sí es un país para pies grandes y me alegré de mi cabezonería. Hasta que al ir a colocarme el casco para subir en la moto taxi, me acordé de que ése es otro de mis problemas aquí: Vietnam no es país para cabezones.

martes, 28 de octubre de 2008

Bigfoot


Como buenos consumidores de ficción americana, todos conocemos el mito del Bigfoot, el legendario homínido de pies grandes cuya guarida se esconde en algún bosque o monte de Estados Unidos. Aquí yo debo de ser algo parecido. El domingo me recorrí varias zapaterías del centro en busca de unas playeras. En todas me mandaron con cajas destempladas en cuanto me vieron el pie, un 45, que no es para tanto. Lo más cercano que encontré fue un 43. De aquí a unos meses me veo descalzo, quizá errante por las montañas de Vietnam y convertido en leyenda.